
DLa industria alimentaria mundial enfrenta un panorama crítico debido a la intensificación del fenómeno de El Niño, el cual amenaza con agravar la producción y el comercio agrícola en un contexto golpeado por tensiones geopolíticas, el aumento en los costos de fertilizantes y eventos climáticos extremos. Este patrón climático, que comenzó su ciclo actual en junio, podría convertirse en el más intenso registrado hasta la fecha hacia finales de año según previsiones de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, afectando cosechas clave como el café y el cacao en África Occidental y América del Sur, así como el cultivo de arroz en Asia. A su vez, la escasez de lluvias está dificultando el transporte de insumos a través de rutas marítimas estratégicas como el Canal de Panamá, mientras que la sequía amenaza la producción de energía hidroeléctrica y nuclear, ejerciendo presión sobre los precios energéticos.
Como consecuencia directa de estas perturbaciones, el Programa Mundial de Alimentos advierte que el número de personas en situación de inseguridad alimentaria aguda podría aumentar un 20 % para finales de 2027, alcanzando a 274 millones de personas en las naciones más vulnerables. En el plano financiero, economistas de JPMorgan estiman que un episodio severo de El Niño elevaría la inflación mundial de alimentos en 0,7 puntos porcentuales, afectando desproporcionadamente a los países en desarrollo donde la alimentación representa la mayor parte del gasto familiar. Para mitigar este escenario recurrente, se requiere acelerar la transición ecológica mediante una mayor inversión en tecnologías agrícolas de precisión, sistemas de alerta temprana, cultivos resilientes al clima, mantenimiento de reservas nacionales y la cooperación internacional para garantizar la fluidez en las cadenas de suministro.
Fuente: Diario Gestión, pág. 22, 1 de setiembre del 2026.